Paipai III
Creo que al pasar tan cerca de él, algo se activó. Instantáneamente perdió el interés en la novia. La corrió bruscamente, eso fue lo que pude ver, porque al avanzar perdí la acción por la perspectiva.
Pero sentí que estaba tras de mi. Escuchaba los gritos inentendibles, de sonido grave y siempre al final de la curva melódica, un Paipai. Sentí miedo y decidí seguir caminando. Él no dejó de seguirme y en medio del hall me tomó del hombro. Quedamos frente a frente. Gritaba y movía su mano derecha de arriba a abajo, siempre terminando con Paipai. Entendí que me pedía plata y entendí que no se conformaría con el peso veinticinco que le había dado. Nadie parecía verme. Me sentí tan solo como para salir corriendo en dirección a la calle.

