15.9.07

Vigilante III, final.

- ¡Por favor, Gordo! Estaba caliente el día que se me ocurrió lo del afano, pero te pido por favor que le digas a los pibes que se vayan.
- No me jodas Ramiro. Siempre fuiste uno cualquiera, ¿ahora te ponés la camiseta de vigilante?
- En serio te digo, por favor. Tengo dos nenas, me van a meter en cana. ¿Quién las va a cuidar? Necesito el laburo. A mi no me importa esta gente, los odio. Pero quiero a mi familia y la tengo que mantener.
- No te preocupés, vas a tener tu parte.
- ¡No, no, no quiero nada, vayansé! Subí al décimo y decile que no la afanen a la vieja. Es jodida, los va a hacer calentar.
- No amigo, vos te quedás acá. Cuando los pibes bajen, nos vamos. Y vos te quedás acá.
- ¿Qué tengo que hacer? Lo que quieras, pedime lo que quieras, pero no me metas en quilombos.
- ¿No escuchás el disparo, Vigilante?
- ¡Nooo, la mataron!
- Se ve que si, la deben haber hecho cagar. Y es una lástima, pero no te preocupes. Si no te morís desangrado, vas a quedar inocente.
- Por favor, por favor. No me tires, por mis hijas.
- Es por ellas, vieja, vos me lo pediste.

5.9.07

Vigilante II

-¿Y, qué vas a hacer con lo que hablamos? –preguntó el hombre gordo-

- Me parece que no. Tengo miedo, Gordo. Tengo dos hijos chiquitos. Voy a quedarme con este laburo mientras consigo otra cosa.

Ay Ramiro, mostraste la hilacha. Después de todo el problema es el miedo de que te agarren, no la idea sobre si está bien o está mal robar. Parece que te vas a pasar toda la vida en esta recepción, con tu pantallita blanco y negro y el caloventor apuntando a los pies.

-No seas boludo, che. Estos chetos de mierda te usan todo el día como cadete, te hacen cargar cosas. ¿Es justa la miseria que te pagan y la guita que tienen? Hay que repartir, negro. Eso es lo que yo digo, hay que repartir. Lo único es que ellos no quieren, entonces los tenemos que ayudar a que larguen un mango.

-Tenés razón en todo lo que decís, pero lo que pasa es que vos no tenés familia. Cuando tenés pibes chiquitos miras las cosas de otra manera.

-¿Qué no tengo familia? Debo tener el triple de familia que vos, solo que no sé dónde. Conocés una mina por acá, otra por allá… Yo les digo que se cuiden, pero después me vienen con el quilombo de la familia.

-Bueno, bueno. Está bien, pero lo que quiero que sepas es que no lo voy a hacer.

-Epa, el vigilante se puso serio, ¿no?

-No te lo tomés a mal gordo. Pero necesito el laburo y no quiero que me metan en cana.

-¿Sabés lo que pasa? Yo ya laburé para este trabajo. Ahora no lo puedo parar. Los pibes ya pidieron los fierros, consiguieron un coche y están ansiosos, ¿sabés? Ellos también necesitan la guita y no me van a creer si les digo que te cagaste. Van a creer que los estoy dejando afuera. Ya no se puede volver atrás.

3.9.07

Vigilante

¿Qué hacés Ramiro, los batís o seguís como un boludo, acá sentado, cada día de tu vida?

- ¿Algún mensaje para mi, Ramiro?
- No señora Elarriaga, no llegó nada para usted.
- Te pido que si llega algo me lo subas con la mayor celeridad.
- Como siempre señora. No se preocupe, yo le cierro la puerta del ascensor.

Te harías de una buena guita, podrías mandar a los chicos al otro colegio, el que quiere Elena. Ella no entiende que es muy caro. ¿No se da cuenta de lo que nos cuestan los gastos de Agustina?

- ¡Ramiro!
- ¿Si señor?
- Necesito que me ayude con estas bolsas, que me las lleve hasta el cuarto piso. Parece que el ascensor no anda, ¿no?
- Es que viene y se va, señor. Ya pidieron mantenimiento, pero parece que no vinieron.
- Bueno, bueno. Ayudeme entonces. Yo estoy cansado de todo el día. Hágame el favor, le voy a hacer una atención, no se preocupe.

Hijo de puta. Ahora no solo tendrías que mandarlo al frente con los pibes. Podrías pedirle que le hagan mierda la casa. Por hijo de puta. ¿Qué se cree, que sos su sirvienta?

- ¿Cóstó, no?
- Si señor, estaban muy pesadas. Espero no haberme lastimado la espalda.
- Vamos Ramiro, no sea llorón, que se la pasa sentado todo el día en la recepción. Casi que le hice un favor, para que estire un poco las piernas.
- Je, si. Bueno, yo me voy yendo para abajo.

Qué te de la guita eh, porque sinó...

- No te vayas sin esto, tomá. ¿dos pesos está bien, no? Es lo que le doy al chico del delivery que hoy se ve que estaba enfermo.
- Gracias señor, me voy a comprar una Coca.
- ¡Ah! Seguro que te sobra. Chau, chau.

Date cuenta Ramiro. Es tu oportunidad. Diez Lucas. ¿No podrías comprarte el remis con esa guita? Tenés que hacerlo. ¿Pero y si se van a la mierda, si boletean a alguien? ¿Te daría culpa, Ramirito?
Vos sabés que si. Claro, ahora no sabés qué hacer. Es difícil. ¿Pero qué es lo que te preocuparía, que maten a alguien o que te agarren? ¿Qué problema habría si no te agarran? Ninguno. Podrías renunciar o no. Aunque, qué lindo sería hacerles meter el traje este, de vigilante, en el culo. Que venga otro infeliz a recibirles las cartas, a subirles las bolsas, a que lo traten como un pelotudo.

¿Y si vas en cana? Porque sabés que eso podría pasar. Tendrías que fijarte que ninguno de los pibes no tenga tu celular en su agenda. Qué no sepan dónde vivis... eso lo averiguarían. ¡Pero es tanta guita!
Pensalo Ramirito. Podrías cambiar tu vida... ¿Qué vas a hacer?