16.7.07

Relato policial

A quienes gustan del género policial, podrán ver una mini convocatoria de relatos policias en la que Malísimo participó. Esto pasó en Hablando del asunto, el blog de Patricio Zunini.
Haciendo clic aquí el viaje será cómodo y sin sobresaltos.

9.7.07

Juicio

¿Qué siente una persona cuando le cortan un dedo? Imagino que siente un gran dolor, ¿pero cuánto? ¿Cómo se puede medir el dolor? Y cómo se puede explicar. Quisiera poder explicar el tamaño del dolor, del asco, de la frustración.
¿Pero y si se cortara una vez más aquel dedo ya sangrante? Me preguntaba si existe la famosa sensación del miembro perdido. La añoranza de la extremidad. Quisiera saber si los dolores se pueden sumar. Si el dolor de aquel corte puede sumarse al de este nuevo. O si este nuevo supera y anula al anterior.
Ramiro Gonzalez hubiese querido tener la posibilidad de elegir, de estar parado frente a la bifurcación del camino para saberse frente a una disyuntiva. Para él, todo fue una sola vía. No vislumbró la arteria secundaria, se pasó de largo.
Es por eso, señor Juez, que apelo a su más epidérmico sentido común. Entiendo que comprenderá el sentido de mi frase sin creer que le falto el respeto. Estoy buscando en usted la matriz que todos poseemos en nuestro interior, porque, no somos tan diferentes. Todos tenemos, hombres y mujeres el mismo cuerpo, la misma mente, apenas diferenciados por ínfimos parámetros que nos hacen individuos.
Este hombre, señor Juez, en lo más profundo de su ser sintió dolor. El más fuerte que se puede sentir, como no hay otro. Quiso medirlo, es el primer impulso del hombre desde que es hombre y dejó de ser animal. Quiso comprarlo con el resto de las cosas. Por eso las felonías que constan en la causa. ¿Sería la extinción de su sangre suficiente algo comparable a lo que sentía? Sin lugar a dudas, la aberración que a todos nos conmueve, lo tuvo por instigador. Pero también por víctima.
El señor Gonzalez después de consumar el primer acto por el que aquí se lo juzgará, no pudo detenerse. Son poderosas la pena y la ira cuando se encuentran. Tan poderosas como aterradoras. Lo dejaron sin aire. Él vería más tarde las consecuencias de sus actos marcadas con sangre en las manos.
El corazón de mi defendido suplantó a su cerebro pensante señor Juez. Y el dolor más profundo e irremediable cegó más que sus ojos. Anuló la perspectiva de su futuro. Cataratas interminables no le dejaron parpadear e imaginar el camino que estaba tomando.
Atiendo a que el fin de este proceso judicial, tanto como mi trabajo de defensor no es inventar la inocencia del señor Gonzalez. Nadie podría hacer tal cosa. Él no podrá nunca podrá siquiera intentar imaginarlo. Por esa causa le pido a esta sala que medite y tenga en cuenta que no es venganza lo que venimos a reclamar, sino justicia.
¿Acaso esta mujer no le quitó el poder de discernimiento al señor Gonzalez cuando cometió el acto que todos conocemos?
En cualquier poesía o relato romántico, sería comprendido con ternura el tremendo acto cometido por mi defendido. Aquí, en la realidad, será juzgado. Pero no por haber mutilado a a su mujer, por haberle arrancado el corazón de la manera que lo hizo, sino por haber intentado dejar de sufrir.

3.7.07

Atención al consumidor*

-¡Ay, el sueño de mierda que tuve!

- Pesadilla, querrás decir.

-Si, tenés razón. No sabés la buena pesadilla que tuve. Una reverenda cagada. Me desperté nerviosa, llorando. En el momento me acordaba sobre qué era, pero ahora no. Todo se borró de mi mente.

-¿Nada nada te acordás?

-¿Viste cuando hablan los cirujanos? Algunas veces los escuché decir que cuando a un paciente le amputan un miembro, le queda “la sensación del miembro perdido”. A mi me pasa algo así. Sé que lo viví como si fuera real, sé que lo recordé, que ocupó un hueco en mi memoria. Pero ahora ya no está.

Más tarde, esa misma mañana…

Ring… ring…

-¿Hola?

-Si, señorita, buen día. Sobre todo, buen día. Mi nombre es Rogelio Buensueño. La llamo del servicio de atención al consumidor de sueños y anhelos.

-¡Ustedes son unos hijos de puta! ¡Odiosos de mierda! ¿Dan un servicio de mierda y encima tienen el tupé de llamarme a mi número personal?

-Estuvimos haciendo las investigaciones pertinentes y determinamos que hubo una falla sería en la producción de su sueño durante la noche pasada. El origen del problema se produjo durante la vigilia de la noche de ayer. El personal relevó excelentes niveles de bienestar y muy baja cantidad de residuos diarios de la conciencia. Es por eso que se tomaron la licencia de salir a tomar un café y pasó lo que pasó.

-¡No saben lo que me hicieron sufrir! Y últimamente siempre me hacen lo mismo. Estoy teniendo una cantidad impresionante de pesadillas. ¡Esto no es lo que yo había arreglado!

-Lo sabemos, señorita. Por eso la llamamos para anunciarles que le serán reintegradas todas sus fantasias y anhelos de la semana listos para reutilizar. De la misma manera vamos a bonificarle un paquete extra de fantasias condicionadas por tres meses.

-¿Y qué hay de los sueños lúcidos que encargué hace más de tres semanas?


-Gorda, gorda, levantate que vas a llegar tarde al laburo.

-¿Eh, cómo, qué hora es?


*Relato basado en una historia real.