Relato policial
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-¡Ay, el sueño de mierda que tuve!
- Pesadilla, querrás decir.
-Si, tenés razón. No sabés la buena pesadilla que tuve. Una reverenda cagada. Me desperté nerviosa, llorando. En el momento me acordaba sobre qué era, pero ahora no. Todo se borró de mi mente.
-¿Nada nada te acordás?
-¿Viste cuando hablan los cirujanos? Algunas veces los escuché decir que cuando a un paciente le amputan un miembro, le queda “la sensación del miembro perdido”. A mi me pasa algo así. Sé que lo viví como si fuera real, sé que lo recordé, que ocupó un hueco en mi memoria. Pero ahora ya no está.
Más tarde, esa misma mañana…
Ring… ring…
-¿Hola?
-Si, señorita, buen día. Sobre todo, buen día. Mi nombre es Rogelio Buensueño. La llamo del servicio de atención al consumidor de sueños y anhelos.
-¡Ustedes son unos hijos de puta! ¡Odiosos de mierda! ¿Dan un servicio de mierda y encima tienen el tupé de llamarme a mi número personal?
-Estuvimos haciendo las investigaciones pertinentes y determinamos que hubo una falla sería en la producción de su sueño durante la noche pasada. El origen del problema se produjo durante la vigilia de la noche de ayer. El personal relevó excelentes niveles de bienestar y muy baja cantidad de residuos diarios de la conciencia. Es por eso que se tomaron la licencia de salir a tomar un café y pasó lo que pasó.
-¡No saben lo que me hicieron sufrir! Y últimamente siempre me hacen lo mismo. Estoy teniendo una cantidad impresionante de pesadillas. ¡Esto no es lo que yo había arreglado!
-Lo sabemos, señorita. Por eso la llamamos para anunciarles que le serán reintegradas todas sus fantasias y anhelos de la semana listos para reutilizar. De la misma manera vamos a bonificarle un paquete extra de fantasias condicionadas por tres meses.
-¿Y qué hay de los sueños lúcidos que encargué hace más de tres semanas?
-Gorda, gorda, levantate que vas a llegar tarde al laburo.
-¿Eh, cómo, qué hora es?
*Relato basado en una historia real.