"La cristalizadora" Capítulo 8
Duillo llegó al departamento mientras Raquel dormía, de noche. Ella, aunque solía despertarse al oírlo llegar, ni siquiera se movió.
Él se dio cuenta del día intenso que habría tenido su pareja cuando vio manchas de pintura roja en el piso y pedazos de cartón desparramados. Pero ni siquiera sospechó la pintarrajeada que le había propinado a la trepadora Marisa en un acto de justicia completamente naive. Pobre Raquelita, ella no sabía, no entendía y la mayoría de las veces se sentía tan culpable por ser así…
El trabajo de feria en feria no era lo mejor para un hombre como Duillo, con un oficio, habituado al trabajo artesanal. Extrañaba sus formones y martillos. Pero no perdía las esperanzas de poder volver a alzar un buen pedazo de madera virgen en poco tiempo, volver a crear, estar un poco menos pendiente de Raquel.
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